amable indiferente dije en pleno
fulgor de la mañana que mis venas
no drenarían más veneno ajeno
de ese de tu abrazo y mi faena
es como y sin vergüenza que mi sino
es más que contentar y dar productos
es pura oscuridad y y algo de tino
es darme cuerda solo con mi eructo
y calzar dentro de este angosto cuerpo
la luz, lo alado, junto a lo divino
que inspira, crea, arma su destino
cambiar, virar, doblar y destrozarse
para agarrar la piedra al intestino
y digerir el polvo del camino
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